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viernes, 17 de julio de 2026

CleanBird nos cuenta los 6 errores técnicos más comunes al señalizar almacenes y naves logísticas

 

La compañía especializada en señalización vial horizontal y vertical nos habla de algunos aspectos normativos y de seguridad, que por experiencia, han visto como muchas empresas de transporte y logística suelen pasarlos por alto en sus centros de distribución




ROIPRESS / ESPAÑA / EXPERTOS - La eficiencia de la cadena de suministro y la seguridad de los operarios en los centros logísticos dependen de un factor que a menudo se diseña en el último momento: la señalización del suelo. Con el auge del comercio electrónico y la automatización, el tránsito de carretillas, vehículos autónomos (AGV) y peatones se ha intensificado. 


Para ayudar a las empresas a navegar por el complejo marco normativo de la Prevención de Riesgos Laborales (PRL) en España, la firma especializada CleanBird Señalización Vial, nos ha explicado cuáles son los seis aspectos que siendo cruciales, suelen pasarse por alto, incluso por empresas de señalización “abaratada” en plan low cost.


El primer factor crítico es el ancho y el color de las líneas de delimitación. 


Según la normativa española (regulada por el Real Decreto 485/1997), las vías de circulación deben estar claramente delimitadas por franjas continuas de un color bien visible —preferentemente blanco o amarillo— que contraste con el del pavimento. CleanBird recuerda que el ancho de estas líneas debe ser de al menos 10 centímetros para garantizar su visibilidad a media distancia. No es raro ver cómo muchos reducen esta medida por motivos estéticos o para ahorrarse material, lo que compromete directamente la seguridad y el cumplimiento legal.


En segundo lugar, se debe prestar especial atención a la distancia de seguridad en las vías de tránsito mixto. 


Cuando por un mismo pasillo circulan vehículos (como montacargas) y peatones, la norma exige que se mantenga una distancia de separación segura. Técnicamente, esto se traduce en que la vía peatonal debe tener una anchura mínima de 1,20 metros. Si el espacio es compartido sin barreras físicas, el pasillo total debe medir el ancho del vehículo más grande más un margen de seguridad de al menos 1 metro a cada lado, una cota clave para evitar atropellos en giros ciegos.


El tercer error habitual es ignorar la resistencia química y mecánica de la pintura. 


Un almacén logístico soporta el arrastre continuo de palets, frenazos de maquinaria pesada y vertidos de líquidos de limpieza. Aplicar pintura convencional de tráfico en interiores provoca que las líneas se borren en pocos meses. CleanBird enfatiza la necesidad de utilizar resinas epoxi o poliuretanos de alta resistencia con acabados antideslizantes, porque una señalización desgastada pierde su validez legal, y además, obliga a paralizar la actividad de la nave para repintar con demasiada frecuencia.


Un cuarto aspecto que suele olvidarse es el marcado de las zonas de infraestructura crítica y emergencias. 


No basta con pintar el suelo de los pasillos; el área frente a extintores, cuadros eléctricos, salidas de evacuación y bocas de incendio debe delimitarse obligatoriamente con un entramado de franjas amarillas y negras (o rojas y blancas) inclinadas a 45 grados. Esta señalización prohíbe taxativamente depositar cualquier tipo de mercancía en esa zona, incluso de forma temporal, garantizando que los equipos de emergencia estén siempre accesibles.


El quinto punto clave es la señalización de los muelles de carga externos y las zonas de acoplamiento. La seguridad no termina donde acaba el tejado de la nave. 


Los viales exteriores, las zonas de maniobra de los camiones y los perímetros de los muelles deben contar con señalización termoplástica de alta durabilidad y elementos reflectantes. La falta de visibilidad en condiciones climáticas adversas o durante los turnos nocturnos en los accesos exteriores suele ser uno de los puntos ciegos más comunes en las auditorías de prevención de riesgos.


El sexto punto clave que nos señalan desde CleanBird es la importancia de evitar la contaminación visual por exceso de información. 


Por último, pintar demasiadas líneas o utilizar ‘códigos de colores inventados’ confunde tanto a los trabajadores como a las visitas externas. La señalización debe ser intuitiva y estandarizada: verde para rutas de evacuación, rojo para prohibición, azul para obligaciones (como el uso de chaleco o calzado de seguridad) y amarillo para advertencias de peligro. Un almacén visualmente limpio reduce el estrés laboral, agiliza la preparación de pedidos y garantiza entornos de trabajo notablemente más seguros.


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