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jueves, 22 de octubre de 2026

¿Puedo imaginarme trabajando aquí dentro de muchos años?


La relación entre empresas y profesionales está experimentando una transformación. Más allá del salario y la estabilidad, aspectos como la flexibilidad, la conciliación, el aprendizaje continuo o la posibilidad de trabajar con autonomía están adquiriendo un peso creciente a la hora de decidir si permanecer en una organización.

Para Antonio Ortiz, director general de SAFTI España, este cambio obliga a las empresas a replantearse qué ofrecen a sus profesionales y, especialmente, qué tipo de entorno quieren construir.

“El bienestar se ha convertido en uno de los grandes factores de competitividad de las organizaciones. No se trata de iniciativas puntuales, sino de crear una cultura empresarial en la que las personas puedan trabajar bien y, al mismo tiempo, vivir bien”, señala Antonio Ortiz.

En este contexto, la flexibilidad horaria se presenta como una herramienta para facilitar la conciliación y favorecer una mayor autonomía. La posibilidad de organizar el tiempo de trabajo de acuerdo con las circunstancias personales puede contribuir a reducir tensiones y permitir que los profesionales asuman una mayor responsabilidad sobre la consecución de sus objetivos.

Junto a la flexibilidad, el reconocimiento, la formación y las oportunidades de crecimiento desempeñan un papel relevante en la experiencia profesional. Para las organizaciones, invertir en el desarrollo de sus equipos supone no solo mejorar sus capacidades, sino también reforzar su vinculación con el proyecto empresarial.

El trabajo en equipo y la mentorización son otros de los elementos que pueden favorecer este vínculo. Compartir conocimientos, contar con referentes profesionales y disponer de acompañamiento ante nuevos retos ayuda a convertir el crecimiento individual en crecimiento colectivo.

También adquiere relevancia la salud emocional y el clima laboral. Las empresas afrontan el reto de generar espacios basados en la confianza, el respeto y la comunicación, alejándose de modelos sustentados exclusivamente en la presión y la disponibilidad permanente.

La tecnología, por su parte, puede convertirse en una aliada del bienestar cuando permite simplificar procesos, facilitar la colaboración y ganar tiempo, siempre que su utilización no se traduzca en una conexión constante fuera del horario laboral.

A todos estos factores se suma el propósito. Los profesionales buscan comprender el impacto de su trabajo y sentirse parte de un proyecto con el que puedan identificarse. Esta dimensión, según Ortiz, será cada vez más relevante para construir relaciones profesionales sostenibles.

“Las empresas no competirán únicamente por tener la mejor tecnología, el producto más competitivo o la mayor capacidad financiera. También competirán por ser capaces de crear los mejores lugares para desarrollar una vida profesional”, apunta el director general de SAFTI España.

En última instancia, la cuestión que resume este cambio es sencilla, ¿puede un profesional imaginarse trabajando en la misma empresa dentro de muchos años? Para Ortiz, cuando la respuesta es afirmativa, la organización ha logrado algo que va más allá de retener talento, debido a que ha construido confianza, compromiso y una perspectiva de futuro compartido.

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